¿Cuándo es sano el amor?

¿Qué es el amor? ¿De qué se compone? ¿Todas las relaciones amorosas son sanas?

¿Todos los comportamientos que se realizan “por amor” deben ser tolerados? ¿Dónde está el límite? … Estas son algunas de las preguntas que podemos hacernos a lo largo de nuestra vida. Desde que nacemos, nos encontramos con muchas definiciones y conceptualizaciones del amor, desde los cuentos tradicionales, pasando por las películas, las canciones y las historias más cercanas de nuestro entorno. Pero… ¿Cuántas veces nos detenemos a pensar si convivimos con relaciones afectivas saludables?

Este post está dedicado a aclarar algunos de estos aspectos y a invitar a reflexionar sobre las relaciones que mantenemos con nuestro entorno.

El amor es un concepto universal compartido por todas las culturas, que ha sido definido desde diferentes puntos de vista (biológico, filosófico, religioso…). Este concepto hace referencia al sentimiento que engloba un conjunto de aspectos emocionales, conductuales y biológicos que se establecen en la relación afectiva con otras personas.

A nivel biológico, el amor conlleva la activación de algunas zonas cerebrales como el circuito de recompensa y el sistema límbico, parte central en la gestión de nuestras emociones. Por tanto, el amor genera en nosotros/as un sentimiento de conexión y vínculo, sensación de tranquilidad y felicidad, así como de bienestar, en ocasiones pudiéndose comparar a una adicción.

Este sentimiento tan fuerte influye directamente en nuestro comportamiento, motivándonos para alcanzar aquella recompensa que supone esa relación afectiva.

Pero… ¿en qué puntos una relación puede tener consecuencias positivas o negativas en nosotros/as mismos/as?

En este punto hablemos de “Luz verde” y “Luz roja” en las relaciones afectivas (de pareja, amistad, familiares):

Aquellas conductas, verbalizaciones, emociones… que forman parte de una relación y un amor sano.

Aquellas conductas, verbalizaciones, emociones… que forman parte de una relación y un amor tóxico.

Aquellas conductas, verbalizaciones, emociones… que forman parte de una relación y un amor sano.

“Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.”

pablo neruda

El amor en las relaciones afectivas debe crearse y cuidarse conjuntamente, podría compararse con una semilla plantada por ambas partes.

Al igual que a la semilla, al amor se le debe cuidar y regar, ver juntos/as su crecimiento y aprender con él. Se trata de cultivarlo como a una planta, la cual es normal que pase por diferentes etapas, algunas en las que necesitará más cuidados, otras en las que florecerá sin problema… todas ellas con un aprendizaje.

El día de San Valentín es un evento señalado en muchos calendarios, pero el amor debe cultivarse minuto a minuto, celebrarlo cada día.

Paula Velilla Cuartero

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